viernes, 1 de enero de 2016

Una dulce rendición, ante la falta de amor

Son tantas veces las que intentamos que algo funcione. Ocurre en lo cotidiano, en lo laboral y lo personal. Ocurre un problema o situación que queremos remediar, y gastamos fuerzas, nuestra mente, nuestro físico, la cinética en el cuerpo, y cada gramo de energía en solucionarlo. Pero, ¿Qué ocurre cuando ésto no tiene solución, y aún así no queremos dejarlo ir? Cuando la física o la química de la escena ya no dan para más. No hay una segunda salida. No hay una posible alternativa. Son muchos los intentos. Nuestro cuerpo y mente están cansados de intentar, porque confiamos, porque tenemos fé en que la situación puede ser diferente. Porque la hemos imaginado diferente. Porque la DESEAMOS y QUEREMOS diferente. Porque invertimos nuestro tiempo en que fuese diferente. Porque nos interesa. Porque amamos. Porque sentimos. Porque creemos. Porque hay esperanza. Porque las leyes de nuestra vida no actúan en base a "desechar" lo que no abona, sino siempre intentarlo: Sacar lo mejor de nosotros y reparar el daño. 
Pero, ¿Qué ocurre cuando simplemente no contamos ya con energía física ni mental para seguirlo intentando? ¿Qué ocurre cuando no se atraen las partes en sincronía para resolver la situación, y simplemente hay una repetición de uno u otro lado, y no un invisible pero notable acuerdo? Se deja de luchar. Clear all.

Ya no quedan energías. El salón está vacío. No hay luz que continue y nos aliente a continuar. Simplemente lo dejamos ir. Porque el tiempo no transcurre en vano. Porque no es posible mirar eternamente una puerta medio abierta, y olvidar que podríamos tener muchas más puertas abiertas, pero estamos tan concentrados en la misma puerta, que no lo vemos. La vida nos pasa de largo. Nos olvidamos inconsientemente de momentos que podrías disfrutar y generarte mucha mejor experiencia que la que estás viviendo. Con ello, no quiero decir que siempre hay que abandonar al primer intento. La capacidad de permanecer en una situación que requiere adaptación física o mental depende de la afotunada diversidad que existe en cada ser humano. Debe haber, como muchas placenteras situaciones en la vida, un equilibrio entre "lo intento de nuevo, continuo.", y "no aporta ya a mi vida, hasta luego".

Porque aunque el amor hacia una persona u objeto creamos es suficiente, debemos ser acertivos, y darnos cuenta que no lo es. Tendríamos que definir de nuevo ¿Qué es el amor? Si nos vamos a la definición en la RAE, del 02 de Enero de 2016, encontramos:

Amor: "(Del lat. amor, -ōris). m. Sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro y unión con otro ser."

Enseguida, "desmenuzaremos" un poco (Como se desmenuza el pollo) dicho concepto:

"Partiendo de su propia insuficiencia": La mayoría de los seres humanos necesitamos estar en comunicación con otras personas. Sólos comúnmente no somos suficiente. Sea por convivencia, aprendizaje ó desear colaborar, comúnmente necesitamos estar con otras personas.
"Necesita y busca el encuentro y unión con otro ser". "Encuentro y unión". Cuando nos unimos a una persona, objeto ó situación, es porque éste tiene características que lo hacen agradable a nosotros. Y debe ser por una relación ganar-ganar. La entidad a la cual permanecemos en contacto aporta a nuestra vida, y nosotros aportamos a ésta entidad. Si es un objeto, le damos utilidad. Si es una situación, aportamos experiencia. Si es una persona, aportamos compañía y muchas otras cosas (If you know what I mean XD).

Entonces, basados en la anterior definición, y agregando de mi cosecha, el amor implica una relación bilateral. Es decir, el agua no debe fluir únicamente de un lado hacia el otro. Siempre debe haber sentimiento recíproco. 

Aquí muchos podrían decir: "Pero está el amor incondicional", que a ésto le llaman al hecho de dar a manos llenas sin esperar nada a cambio (Que no significa amar. Siempre hay algo en respuesta. El amor verdadero DEBE tener una respuesta de vuelta. Puede ser intangible. Puede ser inconsiente, pero siempre haber algo de vuelta).

Muy bien, para quienes dicen acerca del "amor incondicional", tendría dos preguntas:
1. ¿En qué momento empezarás a amarTE incondicionalmente? 
2. ¿Te das cuenta que al "amar" incondicionalmente (Que sería más "dar a manos llenas sin esperar nada a cambio") estás restandole funciones que la otra entidad debería realizar, por lo tanto, estás haciéndola una entidad inútil?

Con el punto dos, me refiero a que, cada entidad en nuestro planeta o universo tiene una función y características que lo hacen únicos, y que lo hacen ser quien es. Si empiezas a "Dar de más" a ésta entidad, entonces, tomas responsabilidades que talvez no deberías de tomar. Por poner un ejemplo, digamos que "amas" a tus hijos, y por ello les das todo a manos llenas. Pero estás entonces tomando la responsabilidad de siempre TÚ proveer, cuando deberías mejor hacerlos INDEPENDIENTES, para que ellos mismos provean para ellos y los suyos.

Volvemos al tema del amor. Creo humildemente que el amor hacia una persona ó entidad debe siempre incrementar, no restar a tu vida. Cada situación, cada elemento, cada persona, tiene sus muy particulares características, y están hecho(a)s bajo cierto perfil. 
No se puede poner por ejemplo, a un médico, a controlar el tráfico aéreo. El perfil de tráfico aereo requiere ciertas características y conocimiento que el médico no tendrá, por lo que no puede suplirlo. Debes DEJAR IR al médico.
Lo mismo ocurre en los objetos. No puedes poner un cartón hueco a sostener un escritorio, porque las características físicas del cartón no lo permiten: mejor consigue un bloque de concreto o ladrillo. Debes DEJAR IR al cartón.
Lo mismo ocurre con las personas. No puedes continuar en el camino de alguien que en ese momento de tu vida no considera que seas alguien que aporte a su vida, ni te considere importante con sus ACCIONES. Debes DEJAR ir a la persona.

Personalmente, paso por una experiencia donde ahora dejo atrás unos años de pensar en otra entidad, bajo el lema de "Es que puede ocurrir", "Es que podría cambiar", "Es que si pudiera", "Es que no pierdo nada". Y muchas veces estuve equivocado, porque realmente no podía ocurrir, no podía cambiar, no había un "pudiera". No existen las suposiciones. Más bien existen las acciones, que es lo que podemos medir. No por nada los libros de fantasía nos hablan de maravillosos mundos que existen en la imaginación, porque son palabras, que pueden construir castillos, crear dragones y fantásticas situaciones; pero son palabras, no hechos.

Dejar ir, siendo honesto contigo mismo, por todas esas veces que lo intentaste de nuevo, que creíste en volver, que esperabas más, que "no perdías nada", que valdría la pena, que todo cambiaría, es una experiencia liberadora. Siempre estará el fantasma de la duda e incertidumbre. Pero de nuevo, va lo que indico en alguna parte de éste humilde escrito: Si resta a tu vida más de lo que suma ó al menos no está en equilibrio: no vale la pena.

Una dulce rendición, por todas las noches en vela, la tinta en las cartas sin destino, las páginas húmedas, las flores secas, los mensajes escritos, las oraciones al cielo, pidiéndo por salud y bienestar, las velas encendidas. Una dulce rendición hacia la entidad que sacó lo mejor de ti para dárlo incondicionalmente, dejándote vacío, pero después, llenaste ese vacío con la enriquecedora y única sensación que puede dejarte la experiencia.


"Let go", de Sang Yoon Jeong


Espero el texto no haya resultado demasiado confuso. Gracias por leer. ¡Buenas noches y feliz año 2016!

viernes, 11 de diciembre de 2015

Aún ido

 Te fuiste hace años, pero nunca te marchaste realmente de aquí. Aún te percibo por las mañanas, en mi primer pensamiento, en el amanecer fugaz, en la primera taza de café.

Lo peor son las crisis de medianoche. Una vez que los taciturnos vientos cesan, llega como una neblina, el recuerdo. Aparece y penetra en todo rincón, aunque invisible, imparable e inevitable, colocando su presencia en toda la casa y en los recobecos de mi pensamiento. No cede, no quiere ceder. ¿Porqué? ¿Por qué si ya hace tanto tiempo de ésto, no se marcha tu fantasma? Quiero que se vaya, de verdad, pero no sé cómo.

No sé la manera de dejar ir una memoria que no me pertenece, un corazón que ya no me acontece, un pensamiento que ya no es en mí.

No sé qué día dejaré de vivir en un pasado que ya no acontece, en la prisión que habito libremente, porque no sé arrancar ésta raíz.

Juro que te quiero dejar ir, de verdad lo quiero, lo deseo. Pero no he encontrado fórmula. ¿Qué hiciste, o qué hice para anclar tu escencia? ¿Dónde está esa cadena que con gusto he de romper, para vivir mi vida en paz, y dejar descansar tu memoria?

Tantos pensamientos, tantas copas de vino con versos lanzados a la luna desnuda, testiga de cada gota de agua salada que ha derramado el mendigo poeta de tu corazón. Ya no puede hacer nada, no sabe por dónde comenzar algo que no ha terminado aún, el evento que creó la ilusión de partida pero nunca culminó. Cuánta deshonra y desesperación se siente en el ambiente. Cuánta indecisión. Hay respuestas más que marcadas, respuestas que desearía, incluso haría lo que fuera, por que fuesen diferentes. La más importante: ¿Por qué sigues aquí?

Que ganas de que las lágrimas fuesen de mercurio, y así como llegan, se marcharan sin penetrar en nada ni nadie: ni en la piel que habito, ni en las memorias que creo, ni en el pasado que recuerdo. Que se marchen como llegaron: solas, hacia lugares donde no pueda verlas de nuevo, porque las que han sido derramadas en nombre de éste amor/obsesión, están inundando las pocas cámaras de aire que existen todavía. Cada gota a lo largo de tantos días ha terminado por acabar los rincones, los libros, las fotografías y los muebles. Y no cesa, la lluvia no cede. Parece fuente infinita de mar. ¿Cuando cesará ésta tormenta? ¿Por qué no cesas? ¿Por qué no te vas? ¿Por qué sigues aquí? ¿Por qué no te marchas? ¿Por qué me persigues? ¿Por qué no me dejas? ¿Por qué no te olvido? ¿Por qué no cicatrizo? ¿Por qué sigues tan fresco? ¿Por qué no te dejo ir? ¿Por qué sigues apareciendo? ¿Por qué sigo en éste camino? ¿Por qué no llega la ausencia de ti? ¿Por qué me aferro? ¿Por qué vivo en el pasado? ¿Por qué no puedo olvidarte? ¿Por qué continúas? ¿Por qué te mantienes tan real? ¿Por qué no te alejas? ¿Por qué no me retiro? ¿Por qué la distancia no es suficiente? ¿Por qué aún sigues aquí? ¿Por qué estás aquí? ¿Por qué estás aquí? ¿Por qué estás aquí?

domingo, 6 de diciembre de 2015

Tras el cristal de tus gafas

Inicia la vida en la jungla del concreto, donde tantas vidas se pierden entre la marea del tráfico y la indiferencia personal. Entre los ríos de personas, te encuentro un poco triste, pero al mismo tiempo con paso firme, sosteniendo con tus manos tersas tu maleta.
Tu sudadera escarlata, me llama la atención. Deslumbras entre lo gris de la rutina, dirigiendo tu mirada hacia el frente, tras el cristal de tus gafas. ¿Qué oculta tu persona? ¿Cómo llegar a tí? ¿Existe el amor a primera vista?
En espera de la luz verde peatonal, tu mirada sigue fija delante. Es visible el vaho cálido que exhala tu boca, siendo expulsado de tus labios carnosos, un poco agrietados por el frío del concreto y el clima. Esos labios, bendito(a) quien los haya tocado con su boca, cerrando los ojos al contacto, y después del roce con tu piel, contemplando tus claros ojos que reflejan tu alma, tras el cristal de tus gafas. 
Sigues delante hacia el transporte público. Dios, la visión de la mañana ya ha cambiado. No es la misma, desde que te veo subir en tu trayecto matutino, deleitando con tu piel a éste loco escritor taciturno, en ocasiones impulsivo, como muchos locos. ¿Te volveré a ver de frente bajo el mismo cielo, a ti y el iris de tus ojos cafés, tras el cristal de tus gafas?
El mundo se detiene ante tu visión, ante tu presencia pacífica, imponente, deseable, admirable, pero también entrañable, melancólica y fugaz. Si tan sólo estuvieras aquí, podría quedarme fundido aunque fuese en un instante en que tus manos rozaran mi piel, y yo recorriese con mis manos tu cuerpo, llevando la yema de mis dedos a través de tus brazos, iniciando con tu cabello, un poco revuelto por el viento de la ciudad. Luego bajan por tu espalda y recargan la palma completa en tu cuerpo a la altura de tu pecho, al tiempo en que las manos de éste soñador individuo observa en todo momento tus pupilas, tras el cristal de tus gafas.
No tengo mucho tiempo, ya has llegado a tu destino. ¿Existe el destino? ¿La vida es el camino, y no el final? ¿Es cosa de destino, ó es cosa de decisiones de cada individuo, donde no hay cuentos de hadas ni amor a primera vista, ni cartas de amor? ¿Se puede empezar de nuevo? ¿Existe el amor a primera vista? ¿Qué significa amar? Creía tener respuesta a todas las preguntas, antes de entrar a la zona donde se encuentra el borde de la locura y la razón, antes de que tuviesen qué repetirme lo que ya sé: la vida sigue. Antes, cuando toque el cielo con mis propias manos en la tierra, cuando mis labios rozaban los tuyos y recorrían tu piel, cuando tenía de frente tus ojos, tras el cristal de tus gafas.

viernes, 27 de noviembre de 2015

Pensar o no pensar, esa es la cuestión

La vida en teoría es fácil y no complicada, y no debes “pensarla” demasiado. Eso lo dicen algunas frases: “La vida no debe ser entendida, sino vivida”. Y a pesar de que en muchas ocasiones coincido con dicha frase, creo que como la respuesta a muchas preguntas en la vida, dependen de las circunstancias de momento y lugar.

En repetidas ocasiones, tienes frente a ti una oportunidad, que no se presenta todos los días: ¿Debes tomarla o dejarla ir? ¡Qué complicado en ocasiones encontrarse frente a ésta interrogante! Sobre todo si tienes muchos motivos del lado (A) y del lado (B) y es complicado “medir”, puesto que no a todo puedes aplicar una escala matemática (O tal vez podrías, pero podría irse la vida en lo que resuelves un modelo matemático para darle importancia a los temas, dada la cantidad infinita de posibilidades).

Lo relaciono personalmente con encontrar dinero por la calle: ¿Debes tomarlo o dejarlo?

¿Por qué tomarlo? Algunas respuestas comunes pueden ser: “Prefiero yo que otra persona”, “lo necesito”, “no me molesta tener más dinero en mi cartera”. ¿Por qué no tomarlo?No es de mi propiedad”, “Alguien podría necesitarlo más que yo”, “Alguien podría volver y buscarlo”. O en ocasiones, la respuesta puede ser tan simple como: Porque puedo. No hay una respuesta correcta: la respuesta correcta, es la que tú necesites ó decidas en el momento.

En el caso particular del dinero, si eres de los que piensa mucho las cosas, podrías responder con otra pregunta: ¿Realmente lo necesitas? Creo que conforme vamos pensando más en los demás, definitivamente el mundo será un lugar mejor donde nuestros hijos convivan, pero dedicaré una entrada para dicho tema más adelante.

Dejarse llevar por impulsos no es bueno ni malo, simplemente es. Así como pensar las cosas demasiado, también es. Creo que lo “malo” es estar siempre de un lado de la balanza, y no darte la oportunidad de conocer el otro lado. Claro que, hay cosas que son impensables para cada persona, dependiendo la importancia que da a cierto tema (Las relaciones, la familia, el dinero, la salud, entre otros), pero de vez en cuando, en un tema que no fuese uno de tus núcleos (De lo que te hacen ser tú, vaya), si no lo llevas a la práctica, podrías darte la oportunidad de al menos conocer otros puntos de vista.

¿Tomarla o dejarla ir? Hay dos extremos: pensarlo demasiado y ver cómo la oportunidad se aleja de tu lado, ó actuar por instinto y tomarla aunque tal vez no la necesites en el momento: ¿Cuál es la mejor? Ninguna: depende de lo que necesites en el momento, las circunstancias de momento y lugar.

Creo que la vida se vive por etapas, como muchas cosas. Etapas y momentos. Todos vamos en el camino vagando por las múltiples dimensiones, entre la hermosa diversidad que nos presentan las decisiones: frío-caliente, bueno-malo, mujeres-hombres, ahorrar-gastar, reír-llorar, salir-dormir, entre otras cosas. Y curiosamente, la primera pregunta de ésta entrada inicia con los opuestos de una interrogante ¿Tomar o dejar?

La vida es un constante vaivén, donde el pensamiento con el que nos despertamos por la mañana determina mucho de nuestras decisiones, sobre todo si nos encontramos en un periodo determinado de tiempo, donde estamos aprendiendo a comprender la diversidad humana, la calidad en las relaciones, o salimos/entramos en un periodo de experiencias personales, donde queremos/debemos procesar todo lo que ocurre en nuestro alrededor, y a partir de ello, hacernos una mejor versión de nosotros.

La foto del día (O de la noche XD):

Comparto una fotografía de Mazamitla, hermoso lugar que tuve oportunidad de visitar hace aproximadamente una semana.

Cuando pregunten: También encuentro atractiva Mazamitla oscura.

lunes, 12 de octubre de 2015

Cuando pasó tu infinito ante mis ojos

Mi rosa de adviento, mi vida de letras.
Qué cruel el momento, ¿Por qué no regresas?
Quiero volver en el tiempo, voltear la etiqueta,
¿Qué podría estar haciendo, para tener tu respuesta?

Creo que hace tiempo, ya no escribo poemas.
Se quedó en tu recuerdo, mi universo de letras.
Yace en el horizonte, bajo el cielo de agonía,
los más dulces recuerdos, cuando en brazos me tenías.

Talvez la vida me obliga a pensarte diariamente,
A no superar tu partida, a amarte eternamente.
A aprender a hablar tu idioma, a mencionarte en oraciones.
A recordar tu dulce aroma, a esperarte sin razones.

Sin tenerte hoy a mi lado, sintiendo cenizas en el aire,
viendo tu nombre en todos lados, sin querer que me desaire.
Formando increíbles paisajes, de los días que no llegaron,
de las noches sin personajes, de las promesas que quedaron.

Mucha pena lleva el río, aún navega entre sus aguas
el maldito martirio de tu presencia antigua.
¿Cómo detener tu eco, fuerte y firme de tu esencia,
cuando eres algo etéreo, pero sé de tu existencia?

Hilo rojo de mis pulgares, mi pedazo infinito de cielo,
juro por mi alma, los mares, y mis días que aún te quiero.
Que de tus ojos increíbles, destellaba luz de vida,
y de tu boca apetecible, el deseo de una mordida.

Días de lluvia y de frío, de constante soledad,
marcan el presidio, de mi menguante voluntad.
Mi voluntad de querer olvidarte, desterrarte de mi mente,
¿Cómo poder arrancarte? Si mueves mi sangre en un torrente.

¿Es que debo pedir a Caronte, el guiador del inframundo
que lleve mi alma hacia el Norte, donde no conozca tu mundo?
Que absorba de mi tu energía, que evapore tu mirada,
la que hace dos años seguía, y en mi mente sigue grabada.

Hay días en que no sé, si debo amarte u odiarte,
si espero que algo más se dé, ó llevo mis versos a otra parte.
Como material peligroso, de ese que se vuelve volátil,
inflamable y misterioso, entre lo fijo y lo errátil.

Puede ser que esté muy loco, taciturno ante tí postrado,
y aún me aferre un poco, a lo increíble del pasado.
No sé si quiero ayuda, porque dejaría algunas raíces,
me provocaría muchas dudas, borraría muchos matices.

No sé si un día culmine, la magia de tu amor extinto,
aquella historia en el cine, el recuerdo de lo distinto.
Creo que tu vida en mis sueños, es porque extraño tu sonrisa.
Porque ambos creímos en ello, y esperamos sin prisa.

¿A dónde terminará tu recuerdo? ¿Será una trampa mental?
Tan infinito como el universo, tan duradero, tan inmortal.
Sólo sé que te quiero, y no te he dejado de pensar,
despierto y te soy sincero, no te he dejado de amar.


lunes, 21 de abril de 2014

Cuatro años después, regreso

Y así es como todo empieza de nuevo...

Tengo literalmente años sin escribir aquí. Muchas cosas han pasado desde mi último post. Desde salir de la escuela, encontrar trabajo, toparme con muchas personas que fueron (Y aún son) importantes en mi vida, cambiar el lugar donde vivo. En fin, toda una novela.

Dicen que escribir es bueno para desarrollar el coco, así que, voy a intentarlo. Intentaré tomar como hábito el escribir regularmente en éste espacio, libre y personal. Y es que después de todo, la voluntad y consistencia es lo que logra desarrollar un hábito.

¡Buen día gente!

jueves, 14 de marzo de 2013

Pena de Muerte en México, ¿Exagerado o necesario? [Parte 3 - ultima]

Buenos días/tardes/noches gente.

Tengo literalmente años sin escribir en el blog. Lo descuidé un poquito pero aquí va de nuevo. Talvez (Taaaalvez, no es seguro) escriba más seguido aquí. Cambié de vida y de todo, pero bueno, eso lo dejo para otro post. Dijera mi abuela "a lo que te truje chencha".

Retoco el tema de la pena de muerte precísamente por algo que ocurrió en la ciudad de Guadalajara hace ya meses: Narcobloqueos en avenidas principales, incluyendo quema de camiones urbanos y trailers. Todo esto provoca una sensación de temor entre las personas, que viven el día a día, o talvez hasta pudo haber provocado terror en familias completas que pasaban el día juntos.
Me entristece saber que, dos de los detenidos en los operativos para capturar a los responsables de estos delitos, son menores de edad. Y digo que me entristece no por ellos, sino porque me aterra pensar que el futuro del país está en manos de personas como ellos.
Y entonces es cuando, analizando todo el (seguramente) agobiante proceso de meter a estas personas a prisión, y que luego de mucho tiempo se les dicte sentencia, uno se pregunta: ¿Vale la pena mantenerlos en prisión? Yo creo, en lo personal, que no.


Intentaré ser lo más imparcial posible en esto. Los comentarios como "es que no tienen oportunidades" o "no estudiaron", etcétera, sí influyen bastante.  La realidad es que, hoy en día, casi todos tenemos las mismas oportunidades, pero no todos somos criados en un ambiente familiar rico en valores y principios que nos distinguen de los animales. Es decir, una de las cosas que el país necesita es EDUCACIÓN. Una educación rica en valores, que desarrolle PRIMERO ACTITUD en los jóvenes y despues la APTITUD para desempeñar una tarea productiva para el país. De esto hay mucha tela de donde cortar, pero igual, espero dejarlo para otro post. Esto es una opinión personal por supuesto, pero la experiencia me ha dicho que, en un ambiente como el que vivimos hoy en México, es más necesaria la calidad que la cantidad.


Para que se aplique la pena de muerte, tendríamos que pasar a otro tema que es la corrupción en el sistema político y judicial en México, algo de lo que (desafortunada y vergonzozamente) muchos comen día a día. Visto desde la perspectiva del cambio, solamente se está aplicando la pena máxima para delitos graves. Todo el proceso judicial sería el mismo. El mismo largo, obsoleto y lleno de inconsistencias proceso judicial. Tuve el infortunio de tener a un conocido en prisión por un delito por el cual (Meto las manos al fuego por esta persona) no cometió. Fué privado de su libertad durante aproximadamente 18 meses en un penal de máxima seguridad, con muy pocas pruebas en su contra, y sin embargo, 18 meses pasaron sin que conociera la libertad. Existen las mismas probabilidades de que otra persona inocente sea acusada, y talvez sentenciada culpable por un delito que no cometió, y la pena máxima sea ejecutada sobre ésta persona.

Yo creo, en mi muy humilde opinión, que la pena de muerte en México es necesaria. Es necesaria porque para los culpables, una prisión mexicana tiene miles de significados, y entre los últimos está el de "prisión", o "Centro de Readaptación Social" como tal. Es primero un negocio, vida fácil, vida monótona con talvez visitas de familiares, además de verdaderas escuelas del crímen para quienes cometen delitos menores, y son amenazados por quienes cometen delitos mayores. A los únicos a quienes realmente nos aterra la vida en prisión somos a quienes no tenemos motivos para esperar caer en ella.
Sin embargo, creo que no es viable aplicarla en este momento dada la exorbitante cantidad de casos de corrupción que se dan en el sistema judicial mexicano, la aberrante cantidad de juicios donde se condena a personas con muy pocas pruebas en su contra y los increíbles casos de corrupción en las prisiones mexicanas.

Hace falta primero, que el país cambie, que no exista la ideología del "soy chingón" y empezar a ver lo que nos conviene a todos. No significa que te quedes con hambre para darle a quien no ha comido, sino que no pretendas quedarte con todas las piezas del pan si los demás también lo necesitan.

Es mi muy humilde opinión. Comentarios son bienvenidos. ¡Saludos!