domingo, 6 de diciembre de 2015

Tras el cristal de tus gafas

Inicia la vida en la jungla del concreto, donde tantas vidas se pierden entre la marea del tráfico y la indiferencia personal. Entre los ríos de personas, te encuentro un poco triste, pero al mismo tiempo con paso firme, sosteniendo con tus manos tersas tu maleta.
Tu sudadera escarlata, me llama la atención. Deslumbras entre lo gris de la rutina, dirigiendo tu mirada hacia el frente, tras el cristal de tus gafas. ¿Qué oculta tu persona? ¿Cómo llegar a tí? ¿Existe el amor a primera vista?
En espera de la luz verde peatonal, tu mirada sigue fija delante. Es visible el vaho cálido que exhala tu boca, siendo expulsado de tus labios carnosos, un poco agrietados por el frío del concreto y el clima. Esos labios, bendito(a) quien los haya tocado con su boca, cerrando los ojos al contacto, y después del roce con tu piel, contemplando tus claros ojos que reflejan tu alma, tras el cristal de tus gafas. 
Sigues delante hacia el transporte público. Dios, la visión de la mañana ya ha cambiado. No es la misma, desde que te veo subir en tu trayecto matutino, deleitando con tu piel a éste loco escritor taciturno, en ocasiones impulsivo, como muchos locos. ¿Te volveré a ver de frente bajo el mismo cielo, a ti y el iris de tus ojos cafés, tras el cristal de tus gafas?
El mundo se detiene ante tu visión, ante tu presencia pacífica, imponente, deseable, admirable, pero también entrañable, melancólica y fugaz. Si tan sólo estuvieras aquí, podría quedarme fundido aunque fuese en un instante en que tus manos rozaran mi piel, y yo recorriese con mis manos tu cuerpo, llevando la yema de mis dedos a través de tus brazos, iniciando con tu cabello, un poco revuelto por el viento de la ciudad. Luego bajan por tu espalda y recargan la palma completa en tu cuerpo a la altura de tu pecho, al tiempo en que las manos de éste soñador individuo observa en todo momento tus pupilas, tras el cristal de tus gafas.
No tengo mucho tiempo, ya has llegado a tu destino. ¿Existe el destino? ¿La vida es el camino, y no el final? ¿Es cosa de destino, ó es cosa de decisiones de cada individuo, donde no hay cuentos de hadas ni amor a primera vista, ni cartas de amor? ¿Se puede empezar de nuevo? ¿Existe el amor a primera vista? ¿Qué significa amar? Creía tener respuesta a todas las preguntas, antes de entrar a la zona donde se encuentra el borde de la locura y la razón, antes de que tuviesen qué repetirme lo que ya sé: la vida sigue. Antes, cuando toque el cielo con mis propias manos en la tierra, cuando mis labios rozaban los tuyos y recorrían tu piel, cuando tenía de frente tus ojos, tras el cristal de tus gafas.

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