lunes, 12 de octubre de 2015

Cuando pasó tu infinito ante mis ojos

Mi rosa de adviento, mi vida de letras.
Qué cruel el momento, ¿Por qué no regresas?
Quiero volver en el tiempo, voltear la etiqueta,
¿Qué podría estar haciendo, para tener tu respuesta?

Creo que hace tiempo, ya no escribo poemas.
Se quedó en tu recuerdo, mi universo de letras.
Yace en el horizonte, bajo el cielo de agonía,
los más dulces recuerdos, cuando en brazos me tenías.

Talvez la vida me obliga a pensarte diariamente,
A no superar tu partida, a amarte eternamente.
A aprender a hablar tu idioma, a mencionarte en oraciones.
A recordar tu dulce aroma, a esperarte sin razones.

Sin tenerte hoy a mi lado, sintiendo cenizas en el aire,
viendo tu nombre en todos lados, sin querer que me desaire.
Formando increíbles paisajes, de los días que no llegaron,
de las noches sin personajes, de las promesas que quedaron.

Mucha pena lleva el río, aún navega entre sus aguas
el maldito martirio de tu presencia antigua.
¿Cómo detener tu eco, fuerte y firme de tu esencia,
cuando eres algo etéreo, pero sé de tu existencia?

Hilo rojo de mis pulgares, mi pedazo infinito de cielo,
juro por mi alma, los mares, y mis días que aún te quiero.
Que de tus ojos increíbles, destellaba luz de vida,
y de tu boca apetecible, el deseo de una mordida.

Días de lluvia y de frío, de constante soledad,
marcan el presidio, de mi menguante voluntad.
Mi voluntad de querer olvidarte, desterrarte de mi mente,
¿Cómo poder arrancarte? Si mueves mi sangre en un torrente.

¿Es que debo pedir a Caronte, el guiador del inframundo
que lleve mi alma hacia el Norte, donde no conozca tu mundo?
Que absorba de mi tu energía, que evapore tu mirada,
la que hace dos años seguía, y en mi mente sigue grabada.

Hay días en que no sé, si debo amarte u odiarte,
si espero que algo más se dé, ó llevo mis versos a otra parte.
Como material peligroso, de ese que se vuelve volátil,
inflamable y misterioso, entre lo fijo y lo errátil.

Puede ser que esté muy loco, taciturno ante tí postrado,
y aún me aferre un poco, a lo increíble del pasado.
No sé si quiero ayuda, porque dejaría algunas raíces,
me provocaría muchas dudas, borraría muchos matices.

No sé si un día culmine, la magia de tu amor extinto,
aquella historia en el cine, el recuerdo de lo distinto.
Creo que tu vida en mis sueños, es porque extraño tu sonrisa.
Porque ambos creímos en ello, y esperamos sin prisa.

¿A dónde terminará tu recuerdo? ¿Será una trampa mental?
Tan infinito como el universo, tan duradero, tan inmortal.
Sólo sé que te quiero, y no te he dejado de pensar,
despierto y te soy sincero, no te he dejado de amar.